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En un contexto marcado por la polarización, la desconfianza institucional y los recortes a la cooperación internacional, la democracia en América Latina y el Caribe enfrenta un momento crítico. El Índice de Democracia 2024 de The Economist muestra un estancamiento: la región mantiene un puntaje promedio de 5,61, sin mejoras en la última década.

Sobre este escenario debatieron Bernardo Toro (Fundación Avina, Colombia), Flavia Freidenberg (UNAM, Argentina) y Larissa Amorin (Casa Fluminense, Brasil) durante el segundo encuentro de los Diálogos Transformadores para la Sociedad Civil, un espacio para repensar los desafíos democráticos desde la mirada ciudadana.

El diálogo coincidió en una idea central: la democracia no se juega solo en las urnas, sino en la vida cotidiana. Desde los vínculos comunitarios hasta las decisiones locales, su sostenibilidad depende de cómo se organizan las sociedades y de su capacidad para responder a las necesidades reales de las personas.

Toro recordó que “la democracia no es un partido ni una ideología, sino un proyecto ético que busca dignidad humana y cuidado del planeta”. Freidenberg, por su parte, llamó a un gran acuerdo regional por elecciones libres y transparentes, y Amorin insistió en conectar la política con lo que realmente importa: agua, educación y salud.

Más que un diagnóstico, este encuentro fue una invitación a mirar la democracia desde lo cotidiano: desde los barrios, las redes vecinales y las organizaciones sociales que la sostienen día a día.

Descargá la relatoría completa con los testimonios y reflexiones de este diálogo sobre el presente y futuro democrático de la región.

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